Conceptos básicos: tu patrimonio

En anteriores entradas hacía referencia al ahorro del año 2018 y a las herramientas que utilizaba para controlarlo. Una vez cuantificado el importe ahorrado, podemos actualizar el cálculo de nuestro patrimonio.

¿Cómo calcular el patrimonio? Simplificando, sumaremos todo aquello que tenemos o controlamos (activos), y restaremos todo lo que debemos (pasivos). Al resultado, lo llamaremos patrimonio neto, concepto que sirve para medir nuestro nivel de riqueza.

Patrimonio Neto = Activos – Pasivos

O dicho de otra manera:

Activos = Patrimonio Neto + Pasivos

¿Qué elementos propios de una economía doméstica entrarían en la categoría de “Activo”? Pensad en todo aquello que tengáis y que podamos cuantificar en euros: vivienda, coche, parking, dinero en efectivo, depósitos, acciones, fondos de inversión, planes de pensiones, bonos u obligaciones del estado, dinero que hayáis prestado y que tengáis pendientes de cobro, ordenadores, colecciones de libros, electrónica… y muchos otros más.

Estos activos pueden cambiar de valor con el tiempo, evidentemente. Consigamos activos de calidad, que incrementen su valor con el paso del tiempo y evitemos en la medida de lo posible aquellos que pierden valor.

¿Cuáles serán nuestros “Pasivos“? Principalmente préstamos y deudas con tarjetas de crédito por aquellos saldos pendientes de pago. Muchos otros elementos formarán parte de nuestro pasivo circunstancialmente, ya que se generan y pagan en un espacio muy corto de tiempo:

  • Si tenemos vivienda: la cuota de la comunidad, recibos de suministros, la cuota de internet, seguros de la casa e impuestos…
  • Si tenemos coche: el seguro, impuesto de circulación, revisión anual en el taller, gasolina…
  • Si tenemos hijos: cuota del colegio / guardería, gastos por estudios, actividades extraescolares, ropa…
  • Y resto de compromisos que podamos tener con terceros.

Por lo tanto, cuanto mayor sea la diferencia entre nuestros activos y nuestros pasivos, mayor será nuestro patrimonio neto y nuestra salud financiera.

Veamos con un ejemplo como podemos llegar a calcular nuestro patrimonio neto:

Supongamos que una persona, a la que llamaremos Irene, de 38 años y activa laboralmente, se sienta a calcular cuál es su Patrimonio Neto y su balance de situación inicial. Veamos qué Activos y Pasivos posee o debe:

  • Tiene una casa, valorada hoy en 180.000€
  • Un parking, valorado hoy en 20.000€
  • Dinero en la cuenta corriente, unos 20.000€
  • Acciones, valoradas hoy en 5.000€
  • Un préstamo hipotecario, con una deuda pendiente de 50.000€
  • Deudas por tarjeta de crédito, por 1.200€

Remarco el hoy porque los activos debemos valorarlos a su precio de mercado. Si la casa la compramos por 100.000€, pero podemos venderla por 180.000€, este último es el valor que tendremos en cuenta, ya que buscamos reflejar la realidad de nuestro patrimonio. Si las acciones nos costaron 12.000€ y ahora podemos venderlas por 5.000€, pues lo mismo.

Esta es una diferencia importante con la contabilidad que realizan las empresas, ya que en sus balances no siempre presentan los activos a su precio de mercado (por ejemplo, en el caso de los inmuebles, que se presentan a su precio de compra menos una amortización anual, ya que, supuestamente, los inmuebles perderían valor a medida que son más antiguos).

Sigamos con el ejemplo.

¿Qué tiene Irene? ¿Qué debe? Veamos rápidamente cuál es su situación inicial:

Vemos que la suma total de los activos de Irene es de 225.000€: es lo que recibiría hoy si vendiese todo lo que tiene. Sus pasivos ascienden a 51.200€, lo que tendría que pagar hoy para cancelar el préstamo y la deuda de la tarjeta de crédito que tiene pendiente.

Por lo tanto, su patrimonio asciende a 173.800 €, la diferencia entre sus activos y sus pasivos, una cifra nada despreciable.

¿Dirían ustedes que Irene es una persona solvente? Seguro que sí. ¿Qué dato en el balance inicial nos confirma esto?

  • Una forma de medir la buena situación de Irene es la relación entre su PATRIMONIO NETO y sus ACTIVOS, lo que se conoce como Ratio de Solvencia. Veámoslo:

Cuanto mayor sea esta ratio, que oscilará entre -100% y 100%, mayor será nuestra salud financiera. ¿Qué quiere decir esta ratio? Que si mañana Irene decide vender todos sus bienes y cancelar todas sus deudas se quedaría con 77,24€ por cada 100€ que tenga de activo. Su solvencia es muy elevada.

¿Qué conclusiones podemos sacar de este ejemplo?

  • Es fundamental que nuestro PATRIMONIO NETO sea positivo: ello querrá decir que nuestros ACTIVOS son superiores a nuestros PASIVOS. Si ocurriera lo contrario, estaríamos en quiebra técnica y estaríamos asumiendo un riesgo muy alto, especialmente si hemos de devolver nuestra deuda en un corto espacio de tiempo.
  • Cuanto mayor sea nuestro PATRIMONIO NETO en relación a nuestros ACTIVOS, tendremos más solvencia y mayor seguridad financiera.

Normalmente, al inicio de nuestra vida laboral partimos de unos activos y pasivos muy reducidos, cercanos a valor cero (quizás algunos ahorros, un coche… poco más). Empezamos a ahorrar y, consecuentemente, acumulamos activos y generamos patrimonio.

¿Qué ocurre cuando compramos nuestra primera vivienda? Que utilizamos gran parte de este patrimonio generado los años anteriores para financiar la compra: usaremos el dinero acumulado (-activo) para pagar la entrada de la vivienda (+activo). La diferencia entre el precio de la vivienda que compramos y el dinero que hemos entregado en la entrada es, aproximadamente, el préstamo que necesitamos pedir al banco para poder asumir la compra (+pasivos).

En resumen, tenemos que:

  • Sube nuestro activo por el precio de compra de la casa
  • Baja nuestro activo, por el dinero que entregamos en la entrada y otros gastos de la compra (impuestos, notarios, bancos). Ya no lo tenemos.
  • Sube nuestro pasivo, por el préstamo que hemos solicitado al banco

Por lo tanto, en términos netos, tras la adquisición subirá tanto nuestro activo como nuestro pasivo, y el porcentaje que representa nuestro patrimonio neto sobre el total de nuestros activos se habrá reducido.

Veamos cómo impactaría una operación así en el balance de Irene, si suponemos que:

  • Compra un apartamento por 120.000€
  • Los gastos de la compra son 10.000€
  • Usa todo el efectivo que tenía para pagar la entrada (20.000€)
  • Pide un préstamo hipotecario para financiar la compra, de 110.000€

Su nuevo balance quedaría de la siguiente manera:

Observen que el total de activos propiedad de Irene ha pasado, tras la compra del apartamento, de 225.000€ a 325.000€. Los pasivos también se han incrementado, pasando de 51.200€ a 161.200€, por la nueva deuda.

En cambio, el patrimonio neto que tiene ahora Irene se reduce de 173.800€ a 163.800€, por los gastos que asume en la compraventa. Inicialmente, la operación le supone una pérdida patrimonial por los gastos derivados de la compra. Además, el ratio de solvencia de Irene pasa del 77,24% al 50,40%, se ha reducido. Esto se produce porque ha utilizado dinero ajeno (el préstamo) para financiar la compra y ahora tiene más compromisos. Esto es lo que se conoce como apalancarse. Cuidado con apalancarse demasiado.

Objetivo: incrementar nuestros activos y reducir nuestros pasivos, para poder así fortalecer  nuestro patrimonio y el ratio de  solvencia

A mi modo de ver, lo deseable para una economía doméstica es situar nuestro ratio de solvencia por encima del 40%-50%. ¿Por qué motivo? porque nuestros activos se pueden deteriorar y perder valor, mientras que las deudas siguen estando ahí. Imaginemos una vivienda comprada en el pico del ciclo inmobiliario y que a los cinco años se puede vender por un 70% de su precio original. Se ha depreciado un 30%, pero el préstamo que debemos es el mismo. Tenemos menor valor en nuestro activo mientras que el pasivo permanece en un valor similar. Si tenemos al menos un patrimonio neto del 40%-50% en nuestro balance, podremos absorber esta pérdida en caso de que sea necesario liquidar nuestro activo para devolver los pasivos.

Para poder soportar una situación así, es recomendable que nuestro ratio de solvencia sea elevado, porque de lo contrario el volumen de nuestros pasivos se podría comer el total de nuestros activos y estaríamos en problemas en caso de perder nuestros ingresos habituales (salario, otras rentas…). Podría darse la circunstancia de que aún vendiendo nuestros activos no podríamos cubrir nuestras deudas (pasivos), como le ha pasado a muchas familias en la reciente crisis económica.

A día de hoy, mi patrimonio supone un 74% del total de mis activos, aproximadamente, por lo que estoy en una posición financiera sana. Pero hace años, al comprar la casa, me situé en una posición de apalancamiento alto; el ratio de solvencia era inferior al 10%, y si hubiera perdido el trabajo y los ingresos durante un periodo largo hubiera tenido problemas. Esto ocurrió porque financié un % muy alto del precio de la vivienda, quedándome además sin apenas efectivo u otros activos. Afortunadamente, el ser una persona ahorradora me ha permitido reforzar mi patrimonio con el paso de los años. El ahorro es clave para ello, disculpad si insisto demasiado.

En resumen, os animo a realizar el ejercicio de calcular vuestro patrimonio y seguir su evolución en el tiempo, os llevará un par de minutos y con bolígrafo y papel es más que suficiente. Recordemos que los activos deben valorarse a precio de hoy (la vivienda y las acciones se pueden haber revalorizado con el tiempo, o no; un coche se habrá devaluado, sin duda).

En el futuro, al igual que con nuestra economía doméstica, cuando analicemos el balance de una empresa le daremos una gran importancia a la relación entre el patrimonio neto y el total de los activos para determinar la seguridad de una inversión. Del mismo modo, deberemos valorar la calidad/valor de los activos y pasivos que presentan en su balance, para comprobar si reflejan su valor real. Lo veremos más adelante.

Controla tus gastos (2): herramientas

Las cualidades principales que creo deben tener las herramientas que utilizo para controlar los ingresos y gastos son:

  • Cuanto más sencilla y simplificada mejor: si es complicada de gestionar o se excede en los detalles perdería el foco.
  • A mi me ayuda mucho el poder acceder fácilmente a la base de datos dónde apunto los movimientos de mis cuentas, ingresos y gastos. Si es accesible, da menos pereza.
  • Que me facilite información resumida en pocos segundos y con poco esfuerzo, sin dejar de ser completa.

La primera herramienta que utilizo es una aplicación vía web gratuita, que permite opciones de personalización y que cumple los puntos anteriores: su nombre es Contamoney.

Esta web permite llevar un control de tus finanzas de manera totalmente configurable, privada y desde cualquier punto. Sólo requiere crearse un usuario y listo. Yo utilizo principalmente el móvil para ir apuntando diariamente los cobros y pagos, así los puedo anotar al poco de realizarlos, desde el trabajo, el metro… y me olvido. Por supuesto, permite el acceso desde cualquier ordenador introduciendo el usuario y clave.

La aplicación es muy visual y permite automatizar movimientos periódicos, como puede ser el pago del préstamo, la comunidad, la nómina, Netflix… suelen ser los mismos importes cada mes y la aplicación los anotará por ti el día que tu le indiques de manera automática, no tenemos que introducirlos cada mes. Con un poco de trabajo previo nos ahorramos tiempo después.

Permite además introducir todas nuestras cuentas corrientes, tarjetas, préstamos y productos de inversión, para tener controlado el saldo en todo momento, ya que indicaremos que medio de pago hemos utilizado en cada movimiento. Estos tendrán asociados una categoría, para así poder obtener resúmenes a final de mes, trimestre, semestre o anualmente, con sólo pulsar un botón. Al final de mes, los saldos de las cuentas deben cuadrar con los saldos reales que tenemos en nuestra entidad financiera o broker, al menos en cuanto al efectivo.

Os muestro una imagen parcial de la pantalla principal, a modo de ejemplo:

Muy buen trabajo de los desarrolladores de este producto creado en España y que es muy sencillo de utilizar.

Esta sería la primera parte a la hora de controlar mis finanzas en cuanto a ingresos / gastos. La cuestión que me planteo en este punto es que es algo delicado depender de un proveedor externo a la hora de llevar el control. Los movimientos permanecerán en la web durante dos años, si no ampliamos a un plan de pago, luego los perderíamos.

Por ello, introduzco una segunda herramienta personal: el resumen mensual en excel. Una vez finalizado el mes y anotado todo en Contamoney , paso a excel un resumen de los datos obtenidos. Utilizo una pestaña por cada año, pestaña que a su vez está desglosada por meses, y donde anotaré los ingresos por conceptos, los gastos, el saldo final y, en cuadro posterior, las posiciones de mis cuentas corrientes, cuentas de valores, fondos de inversión y planes de pensiones, además de préstamos y fianzas.

De esta manera, tengo recogido en una sola pestaña la cuenta de Pérdidas y Ganancias y mi Balance de Situación personal, por mes y año, todo en una sola hoja.

Mejor que explicarlo, os dejo el excel que uso, preparado ya para el año 2019. Este excel queda cuadrado mensualmente con las anotaciones realizadas en la aplicación web que he explicado anteriormente. Los importes introducidos en el mes de enero son ficticios, a modo de ejemplo.

Y estas son mis herramientas. En cualquier caso, la idea que quiero dejar con el post es la importancia de tener controlado nuestros flujos de dinero: lo que entra, lo que sale y cuánto tenemos. La herramienta utilizada es secundario, es cosa vuestra, con la que os sintáis más cómodos.

Objetivo final: averiguar cuál es nuestro ahorro y poder analizar las categorías que lo componen, para poder optimizarlas si es posible.

En el futuro comentaré cómo configuro el excel para el control de la cartera de inversiones, que entraría en juego en una etapa posterior, una vez tengamos absolutamente controlados nuestros ingresos y gastos y nos dediquemos a rentabilizar el importe ahorrado.

Controla tus gastos

Arranca el año 2019, pero lo primero es hacer balance del año que dejamos atrás.

Resumen de mi 2018 en cuanto a mi situación financiera:

Por el lado de los ingresos:

  • He tenido trabajo todo el año, mientras que el año anterior el periodo trabajado fue de ocho meses y medio. Ello ha repercutido en una mejora de los ingresos por nómina en un +15,26%.
  • Los ingresos percibidos por el alquiler de mi casa se han incrementado en un +11,66% respecto al año anterior, debido a que en 2016 estuvo alquilado sólo once meses y a menores gastos en el mantenimiento de la propiedad.
  • Los dividendos netos percibidos en 2018 se han incrementado en un +26,91% respecto al año anterior. Cada año el porcentaje de incremento es menor, como es lógico, ya que a medida que pasa el tiempo el peso que tienen las nuevas aportaciones del año es menor. Aún así, contento con el resultado y de observar cómo se va haciendo más grande la bola de nieve. Los dividendos netos representan un 8,1% de los ingresos totales y un 17,44% del total de gastos del año.
  • Otros pequeños ingresos (wallapop, intereses), sin apenas impacto.

“Nunca dependas de una sola fuente de ingresos. Invierte para crear una segunda fuente.”

Por el lado de los gastos:

  • El principal gasto del año vuelve a ser el préstamo de la vivienda que tengo en propiedad. Gracias a la evolución favorable del euribor, este gasto disminuye un -0,84% respecto al año anterior. Supone un 15,6% del total de ingresos.
  • El gasto de alquiler de mi actual vivienda ha sufrido un incremento del +1,37%, justificado por la subida del IPC que se ha aplicado durante el año. Supone un 16,5% del total de ingresos.
  • El resto de gastos (recibos del hogar, transporte, alimentación, seguros e impuestos de la vivienda y coche, ocio…) han descendido en un -13,98% respecto a 2017. El gasto sigue bastante controlado, debido al descenso de los gastos por estudios y que no he viajado al extranjero. Este bloque de gastos supone un 21,28% del total de ingresos.

“No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”

Buda Gautama

Por lo tanto, como conclusión del año 2018:

  • El ahorro del año en euros se ha incrementado un +25,83% respecto al año anterior y supone un +46,7% del total de los ingresos. Muy buen año.
  • Será difícil de repetir. Por el lado de los ingresos, dependerá de la estabilidad en mi actual puesto, algo no garantizado a día de hoy. Por el lado del gasto, será difícil reducir el gasto respecto a 2018, considero que ya está muy optimizado y apenas hubo extraordinarios.
  • El objetivo para 2019 es ahorrar al menos el mismo importe que en 2018, dinero que se destinará a ampliar la cartera de inversiones, dado que el fondo de seguridad ya está constituido. Ello siempre que tenga trabajo. Los dividendos no deberían incrementarse en exceso, dada la transformación que estoy realizando en la cartera y la menor importancia que le doy a los dividendos a la hora de analizar una inversión.

Para finalizar el post, quiero dejaros mi opinión sobre el control de gastos: es fundamental y lo primero que debería hacer cualquier persona para organizar sus finanzas. Nadie debería pensar en invertir antes de tener controlada la pata del ahorro.

Para poder trabajar y mejorar en tu economía, en “tu empresa”, debes conocer lo que ingresas y gastas cada año, al detalle y por conceptos. Inicialmente, es suficiente con categorizarlos (p.ej., yo sólo anoto lo que gasto en el súper cada vez que voy y cómo lo pago, pero no anoto cada detalle del ticket del supermercado). Desde ahí se puede empezar a optimizar y, en un futuro, cuando tengamos un ahorro recurrente, veremos cómo invertirlo.

Pensad en este control como si fuera la cuenta de Pérdidas y Ganancias de una empresa. Si estáis acostumbrados a realizar vuestra cuenta personal de PyG, no os intimidará en un futuro analizar la de una empresa.

En el siguiente post hablaré de las dos únicas herramientas que utilizo para llevar a cabo el control de mis cuentas.

Presentación y bienvenida

Hola. Mi nombre es Rafa y esta es mi pequeña historia.

Debo reconocer que en el colegio no fui un gran alumno. Era de notas mediocres, aunque nunca repetí curso. Empezaba los cursos despacio, a mi ritmo, normalmente algo inferior al de la mayoría de la clase, aunque al llegar a junio daba el apretón necesario para llegar limpio al verano. Fui un alumno de suficientes y que hacía sólo lo necesario para cubrir el expediente académico y pasar curso. Falta de motivación, era evidente.

Al llegar al último curso de colegio me decanté por los estudios de Economía; se me daban bien los números y el cálculo y en aquel entonces pensaba que era una carrera en la que podía aprender cómo funcionaba el dinero y que contaba con bastantes salidas profesionales. Nada más lejos de la realidad. Otra vez, durante la carrera algo fallaba y no tenía la motivación suficiente. Por un tema que encontraba interesante, otros diez se me hacían insulsos.

Fue en esta época cuando hice mis primeras operaciones bursátiles de carácter especulador, con todavía muy pocos conocimientos. Era el momento de las punto.com, hasta el del kiosco invertía en bolsa. Tras aquella etapa estaría muchos años sin volver a tocar las acciones.

Tras acabar la carrera, empecé a trabajar como contable en una inmobiliaria. Y, por fin, empecé a aprender algo y a sentirme más realizado. O, al menos, esa sensación tenía. Desde entonces, mi trabajo ha estado ligado en gran medida a la contabilidad, principalmente en entidades financieras, empezando en sucursales y desarrollando la mayor etapa en el departamento financiero. Actualmente, trabajo en el departamento de estadística de un organismo estatal, revisando cuentas anuales de sociedades no financieras, algo que encaja en gran medida con mi interés en la inversión.

Siempre he sido una persona muy ahorradora. En casa no sobraba el dinero, así que tuve una gran profesora en cuanto a gestión del mismo. Seguí el camino más transitado en mis primeros años de asalariado: ahorro, cuenta vivienda, compra de vivienda en 2005… y vuelta al ahorro en la medida de lo posible. No ser una persona consumista ha jugado a mi favor todos estos años, exceptuando como grandes gastos mi coche (un ford fiesta que ya tiene quince años) y algunos viajes de turismo en el extranjero. 

En 2014, ante la poca rentabilidad que daban los depósitos bancarios, me planteé la inversión en acciones como alternativa a la gestión de mis ahorros. Había tenido algún escarceo los años previos, pero con poca preparación al respecto. Lástima haber esperado tanto, pero más vale tarde que nunca. 

La idea original era la de invertir en acciones que ofrecieran una buena rentabilidad por dividendo (“buy & hold”), y así empecé, pero la estrategia se ha ido modificando con el paso del tiempo, orientándose actualmente a la inversión en valor, dando más importancia al margen de seguridad, a comprar barato y al crecimiento futuro, que a la rentabilidad por dividendo.

Y en esas estoy. Estos años han sido muy intensos al respecto, profundizando más en materia de contabilidad por requerimientos laborales y ahora de inversión, leyendo varios libros fundamentales sobre el tema (Graham, Lynch) y, sobre todo, leyendo mucho sobre las empresas que cotizan en bolsa, especialmente en España. Me apasiona este mundo.

Aún queda mucho margen de mejora, y la cartera sigue en fase de creación/transformación, pero los pasos más importantes ya están dados y ahora me encuentro muy cómodo en el ámbito de la inversión. La cartera ha alcanzado un tamaño relevante y, quizás, me permita alcanzar la independencia financiera antes de la edad de jubilación.

La idea con este blog es la de ir compartiendo mis pasos e intentar fomentar la inversión a todos aquellos interesados en gestionar mejor sus ahorros. 

Espero poder aportaros algo, especialmente a los que se inician en el ahorro y en la inversión. Bienvenidos.