El fondo de seguridad

Si ya somos capaces de ahorrar, antes de invertir hemos de prepararnos para ello de 3 maneras:

  • Psicológicamente: para que no nos afecten los vaivenes de los mercados, tanto bajadas como subidas pronunciadas. Estos movimientos tienen consecuencias emocionales (miedo, avaricia) que debemos aprender a controlar. No decidir con el estómago, sino con la cabeza.
  • Técnicamente: si vamos a adquirir un activo, conviene tener unos conocimientos básicos del mercado en el que se negocia ese activo: nadie en su sano juicio compraría una vivienda sin informarse antes del barrio o la ciudad, de la oferta que hay en viviendas similares, del estado de la vivienda… lo mismo ocurre con el resto de activos sea cuales sean: acciones, fondos de inversión, letras del tesoro, depósitos o plazos fijos, sellos, …
  • Financieramente: se menciona menos, pero también es importante, de ello hablo en esta entrada.

Nuestra economía viene muy marcada por el momento vital por el que pasamos: no estará en la misma situación una persona joven que empieza ahorrar con el objetivo de comprar una vivienda, que una persona mayor que pueda tener esta vivienda completamente pagada. O una persona que viva de alquiler y no tenga pensado adquirir vivienda en el futuro, en fin, hay mucha casuística. Cada persona o familia es un mundo.

Siempre que podamos ahorrar, lo primero que deberíamos pensar es en aquellos compromisos financieros que tengamos pensado asumir en los próximos años (compraré vivienda o no, necesito un coche nuevo o de segunda mano, pienso tener hijos en breve…). Si es el caso, nos va a interesar poder disponer de ese dinero comprometido en casi cualquier momento, por lo que no podemos arriesgarnos a grandes cambios en su valoración.

Por lo tanto, queremos que estas cantidades tengan una gran liquidez para poder hacer uso de ellas en el momento que lo necesitemos, buscando para ello productos financieros que se adapten a esta finalidad. La cantidad ya la tiene que decidir y estimar cada persona, en función de las necesidades o adquisiciones que espera tener en un futuro próximo (antes de 5 años).

Para algunos, se dará el caso de que no existen estas necesidades futuras; sería el caso de alguien que trabaja regularmente, con capacidad de ahorro, que ya tiene un coche que no necesita renovar próximamente, que tiene ya la casa comprada (aunque pague hipoteca) o alquilada, y que no tiene pensado tener hijos en breve. En definitiva, no tiene previstos gastos que no pueda asumir con el ahorro de sus próximas nóminas. Para esos casos, yo recomiendo al menos tener un fondo de seguridad que cubra posibles imprevistos como podrían ser la pérdida del trabajo, una enfermedad grave, reparación o cambio de un coche, reformas o derramas.

¿Qué importe sería el adecuado tener en el fondo de seguridad? Considero suficiente tener cubierto un año de nuestros gastos anuales. Si el año pasado gastamos 15.000 euros (alquiler o hipoteca, recibos de la casa, supermercado, transporte, comida, ocio, ropas, viajes…), pues esa es la cantidad que reservaría para el fondo de seguridad. Este importe se puede ajustar al alza o ligeramente a la baja en el caso de que nuestros gastos varíen mucho de un año para otro o si tenemos inestabilidad laboral o de ingresos.

¿Qué haremos con este dinero? Podríamos dejarlo apartado en una caja fuerte, cuenta de ahorro o depósito/plazo fijo (preferiblemente sin comisión de cancelación) o invertirlo en letras del tesoro que venzan en un corto plazo de tiempo. Accesible de un día para otro.

Para este fondo de seguridad buscaremos productos que nos den la mejor relación comodidad/rentabilidad y renunciaremos a productos más volátiles o de mayor riesgo.

¿Por qué no ampliar el fondo de seguridad a 3 o 5 años de gastos? Porque estaríamos incurriendo en un coste de oportunidad. Estaríamos destinando cantidades altas de dinero a productos que nos dan una baja rentabilidad y no baten a la inflación, lo cual no nos interesa de ninguna manera. Pensad que es dinero que no pensamos tocar salvo imprevisto, estaríamos pagando un coste por tenerlo disponible de hoy para mañana.

El dinero que tengamos ahorrado y que sobrepase el fondo de seguridad, lo que nos sobre, lo podemos destinar a la inversión en busca de mayor rentabilidad; al disponer de un fondo de seguridad, podemos aceptar mayor volatilidad o riesgo en el dinero que destinemos a invertir, ya que no nos veremos obligados a disponer del mismo salvo causa de fuerza mayor.

Una buena alternativa, para aquellos que quieran optimizar sus finanzas y ya tengan cierto colchón de seguridad, es combinar las dos partes del proceso: se puede ir constituyendo el fondo de seguridad con una parte de los ahorros y con otra parte ir invirtiendo en productos que nos permitan batir a la inflación y ganar poder adquisitivo.

El producto que considero más adecuado para ello es la renta variable, en alguna de sus variantes: acciones, fondos de inversión, etf’s y planes de pensiones. Hay otros nada desdeñables, como por ejemplo invertir en parkings, una segunda vivienda…

Seguiré con ello en la próxima entrada.

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