Bestinver y los planes de pensiones malditos

Mucho he leído sobre los planes de pensiones, producto incomprendido y masacrado. A mi modo de ver, de forma excesiva. Porque no es malo el producto de por sí, sino lo que se hace con él: cómo y cuándo se aporta, cómo se gestiona y cómo y cuándo se rescata.

Trataré con esta entrada, y basándome en mi caso particular, aportar mi visión sobre este producto financiero.

¿Qué nos ofrece un plan de pensiones? La idea es disponer de un producto de ahorro, que junto a la rentabilidad generada, nos permita llegar a nuestra jubilación con un fondo acumulado que nos proporcionará una renta extra, además de la pensión que obtendremos del Estado, según los años y sueldo que hayamos obtenido durante nuestra vida laboral.

Las aportaciones que realicemos se juntan con las realizadas por otros partícipes en un fondo común que será gestionado por una Sociedad Gestora. El patrimonio acumulado se invertirá en diferentes activos, con el fin de proteger nuestro dinero del efecto negativo que supone la inflación anual y de esta manera no perder poder adquisitivo cuando llegue el momento de rescatar las aportaciones realizadas.

Los planes de pensiones se diferencian según quién los gestione y, especialmente, según la política de inversión que sigan. De esta manera, hay planes que se dedican a invertir en inmuebles, otros en renta fija, o en renta variable, o en una combinación de todos ellos.

¿Cuál es la principal ventaja del producto? Las aportaciones realizadas en el producto (hasta un máximo de 8.000 euros anuales) desgravan fiscalmente. Es decir, Hacienda considerará que es dinero que no debe tributar como rendimiento del trabajo y os devolverá las retenciones correspondiente que os haya realizado vuestra empresa a lo largo del año sobre estas cantidades.

Os recuerdo los tramos de IRPF que aplica Hacienda, en función de vuestros ingresos (sueldo bruto):

Por ejemplo, un soltero que cobre 30.000€ brutos al año, una vez deducidos los gastos de seguridad social y otros gastos sociales que se aplican según la normativa fiscal, si aporta 2.000€ a su plan de pensiones, obtendrá una devolución de:

2.000€ x 30% = 600€ (se aplica el tipo del 30%, al tener una base imponible superior a 20.200€). No está mal, ¿verdad?.

Cualquiera puede hacer una simulación de cómo le saldrá la declaración de renta el próximo año en la siguiente web.

¿Cuáles son las desventajas del producto? Principalmente, son dos:

  • Cuando queramos recuperar el dinero, en el momento de la jubilación, el importe rescatado tributará como rendimiento del trabajo. ¿Qué tipo de gravamen pagaremos entonces? Pues… quién sabe qué dirá la normativa dentro de 20 o 30 años. Y también dependerá de si lo rescatamos todo de golpe o no.
  • El dinero que aportamos al plan de pensiones no lo podemos rescatar antes de 10 años, salvo causa especial (paro de larga duración o enfermedad grave).

El principal argumento que utilizan los críticos con este producto es la primera desventaja, el hecho de que al rescatar el dinero cuando nos jubilemos pagaremos una cantidad muy elevada de impuestos, resultante de la suma acumulada de muchos años de aportaciones, y Hacienda nos aplicará un tipo muy alto de tributación, pagando más impuestos de los que pagaríamos a día de hoy.

Pero, a mi modo de ver, y con la normativa actual, es un argumento muy vago. ¿Por qué motivo? Hay varias cosas que el inversor en planes de pensiones debería tener en cuenta y que jugarán a su favor:

  • Nadie nos obliga a rescatar cuando lleguemos a la jubilación. Y si no hay rescate, no hay tributación. Evidentemente, la idea principal es rescatar y disfrutar de nuestros ahorros, ganados con mucho esfuerzo. Pero podemos pensar cómo hacerlo de forma que nos resulte más ventajosa. No hay por qué rescatar todo el plan de golpe (rescate en forma de capital), podemos hacerlo parcialmente, un poquito cada año, según nuestras necesidades (rescate en forma de renta o parcial). En caso de que no necesitemos rescatarlo, es un buen producto para transmitir parte del patrimonio a los herederos, ya que está exento del impuesto de sucesiones. Los herederos sólo tributarán cuando decidan rescatar las aportaciones y rendimientos generados. Curioso, se puede retrasar la tributación indefinidamente.
  • Se da por hecho que vamos a cobrar pensión dentro de 20, 30 o 40 años, pero ¿estáis seguros? Y aunque la cobremos, ¿será la misma que disfrutan ahora nuestros mayores? Posiblemente, no. Ya habréis oído hablar de la insostenibilidad de las pensiones públicas, cambios demográficos, esperanza de vida, envejecimiento de la población y deuda pública. No voy a ahondar en ello, pero son argumentos de mucha fuerza.
  • Ahora veamos el lado positivo de esta mala perspectiva: si cobramos una pensión pequeña al jubilarnos, las aportaciones del plan de pensiones que rescatemos entonces también tributarán a un tipo inferior del que lo hacen a día de hoy como rendimientos del trabajo. Por ello, es muy probable que, rescatando en forma de renta, podamos pagar menos impuestos.
  • ¿Y si ponemos a la inflación de nuestra parte? ¿Qué prefiero, pagar 300€ de impuestos hoy o dentro de 25 años al jubilarme? Lo tengo claro, dentro de 25 años. La inflación habrá conseguido que, dentro de 25 años, pagar 300€ me suponga menos esfuerzo y pérdida de poder adquisitivo que pagarlos ahora.
  • Y hay más: si hoy no pago 300€ de impuestos, ¿qué puedo hacer con este dinero? Invertirlo. ¿Cuánto tendré si invierto 300€ hoy con una rentabilidad del 5% dentro de 25 años al jubilarme? 1.016 €. Habré más que triplicado el importe invertido.

La otra principal crítica a los planes de pensiones es una que también reciben los fondos de inversión: el tan oído “es que no me dan nada”. Y, en muchas ocasiones, llevan razón. Más del 95% de planes de pensiones no baten a la rentabilidad del mercado.

Pero hay que matizar, también en este punto, varias cosas:

  • Muchos planes de pensiones no se han definido con el objetivo de batir al mercado, sino de proporcionar unas suculentas comisiones a la entidad que los comercializa. Y nos pueden cobrar hasta un 1,50% anual del patrimonio del plan, por una gestión que en muchos casos es inexistente y esos hay que evitarlos. Pero no todo es batir al mercado: ¿es mejor obtener una rentabilidad anual del 3% en un plan de pensiones o del 0% en una cuenta corriente, disponible en cualquier momento? Ya depende de cada uno.
  • Otros planes optan por intentar obtener una menor rentabilidad, ligeramente positiva, a cambio de una menor volatilidad y “supuesta” seguridad. Ello puede ser interesante en situaciones concretas, pero no para todos los partícipes, no a los que todavía falta muchos años para la edad de jubilación.
  • Hay otra tipología de planes de pensiones, con horizonte de largo plazo y enfocados en renta variable (acciones), que aspiran a batir al mercado o, al menos, a defendernos de la inflación. Son planes de pensiones de gestoras independientes, comercializados lejos de las entidades bancarias, y cuyo principal argumento es aplicar la misma metodología que aplican en sus fondos de inversión: comprar activos por debajo de su valor. Aquí es dónde entra el ejemplo de Bestinver.

Cuando hace unos años me desligué de mi anterior empresa, recibí una indemnización por los años trabajados, que incrementaba la factura fiscal cara a Hacienda. En ese momento, me planteé la opción de invertir parte de esa indemnización en un plan de pensiones y realicé la aportación máxima en el mes de diciembre: 8.000€ que dejaron de tributar a un tipo del 45%, que equivalía a 3.600€ de impuestos que pude ahorrar en aquel momento.

Claro está, esos 8.000€ iban a quedar comprometidos en un plan de pensiones, en principio hasta que llegase la jubilación, y quería obtener la mejor rentabilidad posible. Por ello, busqué un plan de pensiones que invirtiese en renta variable. Quedaban muchos años para la jubilación.

¿Por qué en Bestinver? El Bestinver Global PP inició su actividad en 2004, con los siguientes resultados a día de hoy:

Como puede observarse, un 8,11% de rentabilidad anual desde hace 15 años, descontadas ya las comisiones. Nadie puede garantizar una rentabilidad así, ni rentabilidades pasadas aseguran las futuras, pero esta rentabilidad no se obtiene fruto de la suerte ni de la casualidad. Muchos otros planes de misma tipología obtienen peores rentabilidades e incluso negativas, no nos podemos engañar. Yo mismo realizo aportaciones al plan de pensiones de la gestora Cobas, con rentabilidades negativas estos dos años, no lo voy a pintar todo de color de rosa. Esta es una carrera de larga distancia.

Ya veremos que depara el futuro. Pero si creo que son rentabilidades sostenibles, o al menos que pueden superar a la inflación, y generar una buena rentabilidad a los ahorros mientras retraso el pago a Hacienda de un capital que mientras tanto poseo yo y que sigue trabajando para mí. En mi caso, llevo 3 años y medio con el Bestinver Global PP, con una rentabilidad neta anual del 6,5%. No incluyo en esta rentabilidad las devoluciones de Hacienda de estos años por las cantidades aportadas.

Para terminar, y enfocado más a mi caso particular, dejaros una aplicación algo diferente de los planes de pensiones. A mi me gustaría no depender de un trabajo antes de llegar a la edad de jubilación: poder elegir si quiero trabajar o no, cuándo y dónde hacerlo y por qué salario… ser libre. Es algo ambicioso, soy consciente. Pero imaginaos que llego, es un decir, a los 60 años con un patrimonio suficiente para poder hacerlo. Y dejo de tener ingresos del trabajo. No tengo derecho a paro y, además, han pasado más de 10 años desde que hice las primeras aportaciones al plan de pensiones, ya lo puedo rescatar.

¿Sabéis cuánto tributa una persona que obtiene 11.000€ anuales por rendimientos del trabajo? Nada.

Uno podría plantearse retirar 11.000€ cada año del plan de pensiones y no tributaría (si no obtiene otro tipo de ingresos, claro). Habría estado retrasando un pago de impuestos que finalmente no se ha producido, por un capital que además ha estado generando rendimientos durante varias décadas, si está bien gestionado. Ojo al buen resultado que puede generar este producto si sabemos trabajar con él.

Como decía Kiyosaki en “Padre rico, padre pobre”, no tengáis prisa por pagarle a Hacienda y a los bancos. Que sean el último de la fila.

Permitid que vuestros ahorros trabajen para vosotros, los planes de pensiones os pueden ayudar a ello.

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